El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía
1.- La entrega recepción entre la administración estatal que ya se va y la que viene llegando. Arduo y minucioso trabajo el que le espera a la comisión nombrada por la gobernadora electa y a los ciudadanos que en estos días habrán de integrarse, para hacer el análisis de las condiciones en que el gobierno padrecista les dejará los residuos de las finanzas públicas.
2.- Procesos similares en los ayuntamientos, señaladamente en los que conquistó el PAN, como Navojoa, Guaymas, Nogales, Puerto Peñasco y Agua Prieta, por mencionar los más importantes entre los que eran gobernados por el PRI y que seguramente serán usados como moneda de cambio para intercambiar cartitas de impunidad, o por lo menos ciertas indulgencias para la Mafilia Feliz.
3.- Los procesos administrativos y hasta penales que pesan sobre algunos funcionarios y ex funcionarios del primer círculo como Bernardo Campillo y Roberto Romero López, y sobre muchos otros de los que seguramente se tendrán noticias en los próximos días, incluyendo al así llamado “Rico de la familia”, es decir, Miguel Padrés, el más incómodo de los hermanos del gobernador, a quien algunas fuentes reportan en Panamá desde hace semanas.
4.- La integración de la próxima legislatura local, que aunque ya fue definida por el Instituto Estatal Electoral, existen todavía algunos litigios que pudieran modificar de último momento algunas posiciones, aunque no la correlación de fuerzas, pues el PRI y sus aliados tienen amarrada una mayoría que, si atiende el mandato de las urnas, tendría que hacer lo conducente para fiscalizar con lupa las finanzas públicas y los casos de corrupción y desvío de recursos que están ampliamente documentados en el Congreso, pero que no han prosperado pues el PAN aún tiene el control en el Poder Legislativo.
5.- Los nombramientos en las principales dependencias del nuevo gobierno, señaladamente los de la Procuraduría General de Justicia, donde su titular Carlos Navarro Sugich ha contenido el avance de investigaciones que involucran a sus amigos y correligionarios involucrados en mil y una denuncias.
6.- El relevo en la presidencia del Supremo Tribunal de Justicia, donde despacha Sebastián Sotomayor. Su nombramiento expira hasta dentro de algunos años más pero, habida cuenta que en esas oficinas se acumulan también alteros de expedientes a los que no se les ha dado curso por razones obvias, el nuevo gobierno tendría que inducir un relevo inmediato. Para ello bastaría reabrir el expediente y revivir las denuncias que por usurpación de funciones y falsificación de documentos tiene en su contra el señor Sotomayor.
Entre las citadas, y otras que se quedan en el tintero, son muchas las preocupaciones que agobian al todavía gobernador Guillermo Padrés Elías, cuyo estado emocional captó magistralmente su paradójico jefe de imagen institucional, en la fotografía que ilustra esta columna.
Y entre esas preocupaciones, seguramente se encuentra el qué hacer con esos amigos con quienes, confesamente, el gobernador siempre tuvo una gran debilidad que se tradujo no sólo en la permisividad para que hicieran del hurto y el pillaje su profesión de fe, sino, como en los casos de Javier Alcaraz y Jorge Morales, así como gatos flacos que les acompañaron, fabricaron metódica, sistemáticamente la imagen que hoy acompaña por todos lados al gobernador: la de un corrupto, insensible, arrogante, ladrón y cínico.
Si hay una imagen que sintetiza la desesperanza, la incertidumbre, la tristeza y la confusión, es la que el responsable de la imagen del Ejecutivo, Javier Alcaraz subió ayer a su cuenta de Twitter: el gobernador viendo hacia ninguna parte, recargado en el quicio de la puerta en una desolada oficina, ensimismado en un soliloquio inimaginable.
Ni hablar del texto con el que complementa esa foto: “Después de un proceso electoral, comienza el verdadero proceso democrático. La política de verdad”.
O sea, después de leer esta joya del pensamiento protozoario, cualquiera puede entender por qué la imagen institucional del gobierno de Guillermo Padrés está en las actuales condiciones. Pero bueno, son sus amigos y con ellos el gobernador es muy débil.
Total, hay muchas asignaturas pendientes en esta coyuntura, y lamentablemente no podré estar aquí para contribuir con mis modestos esfuerzos al discernimiento de las mismas, porque El Zancudo también tiene su corazoncito, sus querencias y necesidades, de manera que después de todos los avatares de la campaña electoral, se hace necesario un espacio para el relax, el esparcimiento y el dejar de lado aunque sea por unos cuantos días la grave responsabilidad de orientar el rumbo del estado.
Dicho lo anterior, me voy. Otras partes del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos, como dijo el Ché Guevara antes de irse a Bolivia nomás para pasar de ser ministro de Economía a icono de la resistencia libertaria.
Desde luego que no es el caso, porque El Zancudo con los Rangers no se mete, mucho menos con el imperialismo yankee, salvo en aquellos casos que es obligado mentarle la madre a Donald Trump y así.
El punto es que por estos días, las vacacionistas lectoras de El Zancudo, los exigentes lectores que no tienen para quedarse, mucho menos para irse de vacaciones, habrán de buscar otras ocupaciones, mientras el autor de estos párrafos se va por ahí, a orearse la verija en cualquier desolado paraje donde no haya más qué hacer, que eso mismo.
Nos leemos regresando, con nuevos bríos.
Ahí les encargo el changarro, no hagan mucho pinche tiradero en lo que regreso.
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