
Ciudad de México.- Pocas veces dos modelos universales de lo bello coinciden en un mismo sitio, dos renacentistas cuyas maneras de acercarse al arte transformaron los cánones de lo sublime. Miguel Ángel y Da Vinci protagonizan la más reciente muestra del Museo del Palacio de Bellas Artes.
Se trata de piezas traídas desde la tierra de los dos genios. Esculturas como La Piedad (réplica) o los únicos bocetos que existen, luego de que Miguel Ángel quemara el resto, de los frescos del techo de la célebre Capilla Sixtina ocupan —entre una gran expectación pública, reflejada en las largas filas que se formaron desde el primer día de exposición— las diferentes salas del más importante recinto cultural del país.
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