Archivo Confidencial
EL PROBLEMA DE los errores es que son más notorios si andas en campaña política. Eso le está pasando a Javier Gándara quien carga con costal de años atrás.
Tiene razón cuando dice que no necesita de un cargo público para subsistir. Su esposa Marcela Fernández y las empresas o grupo familiar que representa, cuenta con la fortuna más grande de Sonora, incluso sobre pasa la de la familia Bours.
Javier tiene ya en esto de la política unos veinte años y no se da cuenta –o bien, quienes le rodean no lo cuidan—y desatiende los pequeños detalles, las letras chiquitas y no avizora en el mediano plazo el daño que le puede causar un documento, una afirmación o una negación de lo que sea.
Me pregunto, ¿acaso nunca pensó que su familia sería investigada si es candidato a gobernador?, por favor. Eso de que se están metiendo con sus hijas, no es cierto, a ellas las involucraron de dos maneras: lo último conocido es a través de un video donde aparecen las mujeres que rodean a Javier y le cobijan de alguna manera contra la campaña de misoginia que traía y parece que funcionó. Pero en el caso más antiguo fue el mismo Javier quien las involucró al señalar en su declaración patrimonial como dependientes económicos a su señora esposa Marcela y a sus hijas Ana Marcela y Adreana.
Quiero suponer que cuidó las formas de padre y esposo responsable, pero hoy eso le perjudica porque le publicó el periódico Milenio: “Tiene 8 propiedades de lujo en California en condados como La joya o Maricopa y Pima en Arizona a nombre suyo, de su esposa Marcela Fernández y sus hijos Gerardo, Andrenea y Luisa Fernanda. Casi todas compradas cuando fue presidente municipal de Hermosillo en el periodo 2011-2013. Pero no están en su Declaración patrimonial”.
Y la respuesta escrita de Javier fue que no adquirió ninguna propiedad, como se menciona en el período en cuestión, es una información errónea e insidiosa, y concuerda en como ha venido siendo el ambiente político estatal en base al golpeteo del Partido Revolucionario Institucional en los últimos años, calumniando, injuriando y tratando de involucrar a la figura de Javier Gándara o a su esposa, en falsedades.
En ese orden de ideas, cabe señalar que “la actividad comercial, empresarial o patrimonial de mis hijos se circunscriben a su vida privada, lo cual es ajeno a mi desempeño como servidor público y nunca he estado obligado a declararlo”.
“Como lo he reiterado en diversas ocasiones, nunca he vivido de la política, soy empresario, como los sonorenses lo saben, como lo he reiterado muchas veces, no he vivido del servicio público y sí de mi actividad como empresario de toda la vida”, enfatiza Javier Gándara Magaña, “Me entristece que ahora pretendan involucrar a mis hijas en temas y prácticas de desprestigio”. https://youtu.be/P6DpihskjD8
Pero la ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos es muy clara al establecer en su artículo 101: “Para los efectos de esta ley y del Código Penal, se computarán entre los bienes que adquieran los servidores públicos o con respecto de los cuales se conduzcan como dueños, los que reciban o de los que dispongan su cónyuge y sus dependientes económicos directos, salvo que se acredite que éstos los obtuvieron por sí mismos y por motivos ajenos al servidor público”.
http://www.congresoson.gob.mx/Leyes_Archivos/doc_54.pdf
Es decir, Javier debió señalar en su declaración las propiedades de las cuales eran dueñas tanto su señora esposa como sus dos hijas: ¿qué le costaba colocar las propiedades debidas en su declaración?, nada. No lo hizo y allí está el golpe mediático y la exposición pública de doña Marcela en este affaire que bien pudo haber evitado.
Todo fue en san lunes y del mismo modo que trató de ocultar su error ya comentado y que no fue de nadie más por cuidar el “qué dirán”, también surgió otro yerro al tratar de lavarse las manos con la denuncia que supuestamente interpuso el PAN contra Grupo Larsa y diez periodistas más por falta de equidad en el manejo de las campañas de los candidatos azules que elevaron al INE.
Dijo en el programa de Ruiz Quirrín que no había sido él y que abogaría ante su partido, el PAN, para que retirara dicha denuncia. El hecho es que en una parte del cuerpo de la demanda viene que los interesados y denunciantes son el gobernador Guillermo Padrés y él mismo como candidato a la gubernatura. Entonces ni para donde hacerse. A Javier no le quedó otra más que mentir. ¿O creerá Javier que no nos daremos cuenta de los errores que comete? Por favor.
Dos errores en san lunes, mal empezó la semana sin duda alguna.
LLEGÓ A MI ESCRITORIO la siguiente denuncia de un joven de Cananea que fue brutalmente golpeado por Sergio Quijada, guarura del alcalde Francisco Javier Tarazón Curlango. Relata los hechos:
“El día 5 de Mayo del presente año alrededor de las 7:00 pm yo me encontraba en el parque casino club de leones junto con un grupo de amigos reunidos en ese lugar, en un dado momento me aparto de ellos y me acerco a un arbusto para hacer mis necesidades (orinar) entonces se estaciona una cherokee plateada, de ella se baja un sujeto vestido de civil y portando un arma de fuego en su pierna derecha, tengo entendido que este hombre se llama Sergio Quijada y en ese momento él era guardaespaldas del presidente municipal Javier Tarazón Curlango, este sujeto me toma del brazo derecho y gritándome me jalonea para obligarme que me suba a su vehículo como él nunca se identificó como policía yo me detuve de la caja del pickup donde yo andaba un Ford F-150 doble cabina color blanco, este tipo me grita repetidamente que me suba con él, al yo no saber de quien se trataba le pido disculpas repetidamente para que me deje pero este tipo sigue sujetándome del brazo y gritándome con varias y repetidas groserías que me subiera a su vehículo particular y al yo no hacerle caso y sostenerme del carro donde yo andaba este tipo me dice la frase “te vas a subir o no” en ese momento me levanta y me estrella de cara contra el suelo, en el momento yo quedo inconsciente, él me arrastra por el piso para después esposarme. Cuando recupero el conocimiento yo me encontraba en la caja de una patrulla donde estaban subiendo a un amigo mío, él me cuenta que al yo encontrarme en el piso él intenta ayudarme y ver qué daño me había causado el señor Sergio Quijada quien tomó a mi amigo por el cuello con ambas manos estrangulándolo para someterlo, ya estando ambos en la patrulla nos llevan al hospital general de la localidad para certificarnos pero ahí nunca nos atendió, nadie ni siquiera nos bajaron de la patrulla, después de ahí nos llevaron a la comandancia para esperar a que nuestros padres pasaran a recogernos. Nunca nos acusaron de ningún delito y se nos propinó una paliza siendo ambos menores de edad y sin oponer resistencia de forma violenta contra Sergio Quijada”.
Hasta aquí el relato. Los jóvenes golpeados cuentan con 16 y 17 años de edad y por supuesto, el guarura del alcalde anda quitado de la pena y libre, listo para golpear más jovencitos.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.


