
La pasión por el futbol corre por sus venas, las canchas y el balón se convirtieron en parte de su vida diaria desde su niñez, por eso para Manuel Ignacio Guerra vestir el uniforme de Cimarrones es un sueño hecho realidad.
Sin darse cuenta en qué momento el balompié lo atrapó, el hermosillense vive día a día persiguiendo el sueño máximo dentro del futbol, lograr vestir la playera de un equipo en Primera División y ser recordado como un gran futbolista sonorense.
“Toda mi vida ha sido junto a un balón y en las canchas, desde que tenía cuatro o cinco años mis padres me inculcaron el gusto por este deporte, sin duda la influencia de mi papá ha sido fundamental para que yo esté aquí con un equipo profesional”, expresó el jugador de 22 años.
En su trayectoria destacan participaciones con selecciones municipales y estatales, hasta ganar medalla de plata en la Olimpiada Nacional de 2005; luego integró equipos como Búhos de Hermosillo, hasta que decidió emprender el primer viaje buscando una oportunidad con un equipo profesional.
Llegó al equipo Sub 17 de Monterrey, vistió el uniforme del club San Luis en la categoría Sub 20 y previo a su llegada a Cimarrones fue campeón en la Tercera División con los Rayos del Poblado Miguel Alemán.
“Esta aventura inició hace mucho tiempo, pasé por varios equipos locales como de otros estados, hasta recibir la invitación de representar a un equipo profesional de mi estado. El profesor Enrique Ferreira me invitó al equipo de tercera y ahí inició la travesía con esta gran institución”, destacó.
Para un jugador sonorense resultaba muy complicado cristalizar su deseo de jugar como profesional, sin embargo con la incursión de los Rayos en Tercera División, sus campeonatos, el ascenso y el nacimiento de Cimarrones en Segunda División han logrado que Sonora sea una entidad importante para buscar talento en jóvenes.
“Antes era muy poco probable lograr el objetivo de jugar al futbol y triunfar, muy pocos equipos volteaban a buscar jugadores en esta región del país, ahora con el nacimiento de esta organización con presencia en dos divisiones el panorama está cambiando, gracias a Dios están llegando oportunidades importantes”, puntualizó.
Combinar su pasión por el deporte y sus ganas de superarse profesionalmente hacen de su vida diaria aún más complicada, sin embargo se siente satisfecho de lo obtenido hasta hoy en su carrera.
“Es difícil jugar y al mismo tiempo estudiar, no puedo negarlo, pero las satisfacciones obtenidas en el proceso me ayudan a esforzarme cada vez más para lograr ambas metas, hoy estoy en Liguilla y con posibilidades de campeonato, eso me motiva a hacer lo propio en mi vida profesional”, subrayó.
Finalmente, invitó a los niños y jóvenes que buscan una carrera dentro del futbol a que lo hagan pero siempre teniendo como prioridad sus estudios y una preparación profesional para su vida.
