Carlos Navarro: la otra campaña

El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)

Arturo Soto Munguía

El-Zancudo 20150320

Con todos los reflectores puestos sobre las candidaturas de Claudia Pavlovich y Javier Gándara, del PRI y el PAN respectivamente, poco se advierte el trabajo que sin prisa pero sin pausa viene desarrollando el candidato del PRD al gobierno del estado, que sin tanto ruido mediático, avanza perfilando la opción de izquierda que aspira a terciar la votación y, en lo que parecería una proeza, quedarse con el tercio mayor.

Tejiendo alianzas hacia adentro del partido, en el reagrupamiento de las corrientes perredistas; tendiendo puentes hacia fuera, con liderazgos de otros partidos y organizaciones de la sociedad civil, y sudando la camisa en los recorridos por municipios donde el perredismo fue gobierno no hace mucho, Carlos Navarro va construyendo su propio camino.

Un camino, asegura, claramente diferenciado del PRI y el PAN que, más que el gobierno se disputan el gran negocio que significa la gubernatura de un estado cuyo presupuesto alcanza los 50 mil millones de pesos este año.

Carlos Navarro volvió a su origen. El profesor universitario realizó una gira por Guaymas y Ciudad Obregón, terminando en el ejido Francisco Javier Mina, mejor conocido como el Campo 60, donde nació y a donde siempre ha vuelto, ya como activista estudiantil en los 70, apoyando las luchas agrarias; ya como ingeniero agrónomo; como coordinador de campaña de Jesús Zambrano en 1997 y 2003; ya como diputado local y federal; ya como dirigente partidista y ahora, como candidato al gobierno del estado.

Y allí en el corazón del Valle del Yaqui, cerca del legendario sitio donde siete campesinos cayeron asesinados por las balas del ejército y la policía judicial durante una toma de tierras, Navarro rememora la fecha y cita que las condiciones en el campo mexicano no han cambiado mucho desde entonces.

Los sucesivos gobierno no han resuelto la situación de los campesinos, pero tampoco la de los pequeños propietarios y de muchos productores agropecuarios agobiados por una banca usurera y por la ausencia de programas efectivos para capitalizar el campo mexicano y volver redituable la actividad.

La opción de un gobierno de izquierda no es sólo para los obreros y campesinos pobres; es para todos aquellos sectores de la sociedad que no se sienten representados por los gobiernos del PRI y del PAN.

Asegura que va por el voto de todos ellos, en especial de quienes eventualmente votaban por panistas y priistas, pero que hoy ven con desencanto que en los temas fundamentales, terminan siendo la misma cosa cuando se trata de proteger sus intereses antes que los de las grandes mayorías, donde se incluye a jóvenes sin expectativas de empleo ni estímulos para el estudio; personas de la tercera edad olvidadas de los programas sociales; pequeños y medianos empresarios, profesionistas, hombres y mujeres del campo y la ciudad que simplemente no están dispuestos a ver transcurrir sus vidas sin que éstas cambien para mejorar.

Con esas premisas por delante, el candidato del PRD fue recibido en el Campo 60 por familiares, amigos y simpatizantes, a quienes recordó que ese municipio, cuya cabecera es Bácum, ha sido ganado en cuatro ocasiones por el PRD, y lo volverán a hacer esta vez.

La gente organizó una caravana que recorrió el ejido, uno de los más grandes del Valle del Yaqui, terminando en casa de una tía del candidato, donde se organizó un mitin en el que reiteró la necesidad de salir a votar por un gobierno honrado, que administre con transparencia los recursos públicos: “que no hablen de crecimiento económico, porque ese cuento lo hemos venido oyendo desde hace mucho, y lo único que ha crecido son sus cuentas bancarias, vamos por un gobierno que privilegie el desarrollo de la economía de ustedes, de sus familias”, dijo.

Sabe que la contienda no es fácil. Tiene frente a sí a los candidatos de los partidos con mayores recursos, pero recuerda que a finales de los 90 y principios de este siglo, las condiciones en términos financieros eran muy similares y pudieron conquistar varios municipios, entre ellos Cajeme, Navojoa, Etchojoa, Huatabampo, Guaymas y Empalme, así como nueve distritos locales y tres de los siete federales.

Claro, hoy el PRD enfrenta también a militantes que desde el inicio de esta contienda empujaron para concretar una alianza con el partido en el gobierno, el PAN, misma que fue desechada en tribunales. Varios de esos militantes ya se han inscrito en planillas de candidatos panistas, como la de Guaymas.

Este lunes, anunciarán oficialmente su renuncia al partido, lo cual es sólo la oficialización de su conversión al panismo, y la suma de sus endebles trayectorias políticas a la causa del blanquiazul, que les compró espejitos a precio de oro. En fin, mañana se sabrá.

II

Un nuevo atorón le dieron a personal contratado para repartir propaganda de campañas negras contra Claudia Pavlovich Arellano. Ahora fue en Nogales, donde fueron detenidos Abel David Grijalva Pesqueira y Rafael Antonio Grijalva Quintanar, vecinos de Hermosillo que cargaban con 55 mil volantes de campaña negra contra la candidata de la alianza PRI-PANAL-PVEM, Claudia Pavlovich.

El primero de ellos, de acuerdo a sus primeras declaraciones, es dueño de la imprenta donde se maquilaron los volantes.

Eso no es todo. Los detenidos viajaban a bordo de un vehículo Nissan Versa con placas WDV-45-19, rentado por Mauro Javier García Encinas.

Exacto, memoriosa lectora, olvidadizo lector, este muchacho es el secretario particular del director de Inspección y Vigilancia del Ayuntamiento de Hermosillo, Sergio Orlando Flores.

El mismo que hace un par de semanas, fue capturado por la policía municipal de Ciudad Obregón, en posesión de varias maletas repletas de volantes de propaganda negra contra el alcalde de Cajeme, Rogelio Díaz Brown, y el candidato a sucederlo, Faustino Félix Chávez.

Todo parece indicar que al menos en los ayuntamientos presididos por priistas, estos operativos de campañas negras están siendo monitoreados y hasta ahora, nulificados con eficiencia. Todo parece indicar también, que esos operativos tienen su origen en Hermosillo, involucran al menos a un funcionario público, que debería ser removido de su cargo, no tanto por la comisión de delitos electorales menores (la libran con módicas fianzas), sino por su impericia y su comprobada estupidez para estar al frente de esos operativos.

Por cierto, el volante que iban a repartir en Nogales incluye una imagen y el nombre de Manlio Fabio Beltrones, a quien incluyen en la lista de quienes consideran corruptos, estafadores y promotores de ‘moches’, algo que seguramente no pasará desapercibido para el coordinador de los diputados federales del PRI, de quien se dicen muchas cosas que vale más creerlas que averiguarlas.

Si los panistas de Sonora ya decidieron meter al baile al ex gobernador y exhibirlo en volantes de esta naturaleza, es porque tienen la certeza de que van a ganar las elecciones y pueden hacer cera y pabilo con Manlio Fabio Beltrones, al que están dispuestos a aniquilar.

A menos que me equivoque, y todo se haya tratado de un error del diseñador del volante…

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