El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía

En las últimas semanas, meses quizá, se ha manejado con insistencia la versión de que el desenlace del proceso electoral en Sonora depende en muy buena medida de lo que decida hacer o dejar de hacer un solo hombre: Manlio Fabio Beltrones.
Es indudable que el ex gobernador se mantiene como el político sonorense más influyente en la política nacional, y en Sonora ni se diga: basta con que se aparezca en cualquier acto público, para que al unísono se cuadren casi sin excpeción, priistas y no priistas.
Vaya. De Manlio se dicen tantas cosas, que hasta en eso de cuadrarse, no ha faltado quien diga que el propio gobernador Guillermo Padrés le hace los honores nada más con oír decir su nombre.
Que Beltrones manda en el PRI, en el PAN, en el PRD y en el resto de los partidos políticos, señaladamente en Sonora, también se dice. Que no hay quién le lleve la contra también dicen.
Traigo, para aderezar el tema, la opinión del dirigente nacional del PRD, Carlos Navarrete Ruiz, cuando le preguntaron sobre la influencia de Manlio Fabio Beltrones en el partido que dirige.
Navarrete, que también es una chucha cuerera y que no es precisamente una de esas Carmelitas Descalzas que se dejen curar paradas, respondió con una anécdota.
“Cuando era muy joven, veinteañero, tenía un amigo ya mayor, diputado del PRI por Guanajuato, de donde soy originario. Sobre él se decían muchas cosas, buenas y malas. Se le adjudicaba un gran poder e influencia, sobre todo el quehacer político del estado.
“Un día le pregunté por qué no salía a desmentir o aclarar todas las cosas que sobre él se decían. Y la respuesta fue ejemplar: ‘¿Para qué? Lo mejor es que lo sigan creyendo’.
Traigo a colación la anécdota porque en las últimas semanas, en Sonora se ha dado rienda suelta a la imaginería política, a propósito de lo que pudiera ocurrir con la sucesión de Guillermo Padrés en la gubernatura. Imaginería que se desató sobre todo, a partir de la publicación de aquella fotografía en la que aparecían precisamente Beltrones y Padrés tomando un café, horas antes de que se anunciara que Claudia Pavlovich sería la candidata del PRI al gobierno del estado.
Unos dijeron que Padrés pactó con Manlio para que ganara Javier Gándara; otros, que pactó para que ganara Claudia Pavlovich. Unos dijeron que a cambio de que ganara el PAN la gubernatura, Manlio seguiría siendo el jefe del próximo gobernador. Otros dijeron que en realidad, Padrés lo que pactó fue que ganara Claudia Pavlovich, a cambio de que Manlio le ayudara a no pisar la cárcel después del desastroso sexenio que está por concluir.
Tengo para mí que Beltrones, al mejor estilo del veterano amigo de Navarrete, ni aclara ni desmiente nada. Mejor deja correr esas versiones y dejar que las crean, y que se acalambren los que se tengan que acalambrar.
Lo que es un hecho indiscutible es que Beltrones es un priista forjado en todas las batallas, sin renunciar jamás a su militancia en el partido que lo vio nacer como político y con el que ha marchado de la mano en las buenas, en las malas y en las peores.
Y lo que es un hecho indiscutible, también, es que Beltrones estuvo en Cajeme el viernes pasado, levantando la mano de Claudia Pavlovich como candidata del PRI a la gubernatura del estado, en un encuentro al que convergieron los más representativos liderazgos del priismo sonorense.
Si eso no manda una señal al priismo acerca de cómo vienen las cosas en los próximos tres meses, no sé qué otra señal pudieran estar esperando. Claro, de estos hechos seguramente habrá muchas lecturas y, también seguramente, Manlio no va a aclarar ni desmentir nada.
No es su estilo. Mejor deja que crean todo lo que de él se dice. Finalmente, eso le ha dado excelentes resultados desde hace mucho tiempo.
Lo que sí es un hecho incontrovertible, porque me tocó verlo de cerca, es que Manlio Fabio Beltrones levantó la mano izquierda de Claudia Pavlovich, en el corazón del Valle del Yaqui, en su arranque de campaña y frente a miles de priistas de todo rango, incluyendo al coordinador de los senadores del PRI, Emilio Gamboa Patrón -que por cierto levantó la mano derecha de Claudia-, y a factores de peso en Cajeme como don Javier R. Bours y Ricardo Bours Castelo. Juan Leyva Mendívil, Miguel Ángel Murillo, y dirigentes del PANAL, que hoy va aliado con el PRI, como Salomé Tello Magos, Ismael Valdez y Fermín Trujillo, entre muchos otros.
El viernes, Manlio le levantó la mano a Cludia. A Javier Gándara se la levantó Gustavo Madero. Ahí se las dejo.
II
Lo cierto también es que en el arranque, Javier y Claudia estuvieron muy parejos. Una convocatoria similar, poco nutrida, si consideramos que como precandidatos ambos lograron reunir en respectivos eventos masivos, tres o cuatro veces más gente que la observada en sus actos iniciales.
Quizá esto tenga que ver con la fiscalización de recursos que ya en campañas oficiales, promete ser muy estricta por parte de la autoridad electoral, y en todo caso se están reservando para la recta final, cuando tengan que echar toda la carne al asador.
Notable, que en Cajeme, Javier Gándara haya encabezado un mitin que probó la capacidad de movilización del PAN en un municipio donde hasta hace poco ese partido se daba por muerto y enterrado. El candidato del PAN manda con ello una señal nada desestimable en el sentido de que en el segundo municipio en importancia, los panistas están en la pelea.
Notable también el encuentro que sostuvo este domingo Claudia Pavlovich en Hermosillo, justamente en el día internacional de la mujer, con miles de aguerridas activistas de su campaña, que tuvieron como agregado motivacional la presencia de la ex gobernadora de Yucatán y actual secretaria general del PRI nacional.
Ahí se presentó la campaña “lo que de verdad importa”, una iniciativa que dará mucho de qué hablar en lo sucesivo, sobre todo a la hora de plantear las propuestas de gobierno como banderas de esta jornada, y no las descalificaciones y la guerra sucia.
“Lo que de verdad importa” es algo que da en el blanco de lo que la gente espera en estas campañas. Habrá que estar pendientes de eso.
II
Y si la contienda a la gubernatura comienza a tomar ritmo, también sucede en la campaña por suceder a Alejandro López Caballero en la alcaldía de Hermosillo, donde las cosas lucen muy parejas para los aspirantes del PAN y del PRI, Damián Zepeda Vidales y Manuel Ignacio “El Maloro” Acosta.
Hay varios aspectos de las campañas desarrolladas por ambos contendientes que convendría abordar con más detenimiento, pero el espacio se acaba. Mañana les compartiremos algunos aspectos de esta contienda, que se torna cada día más interesante, sobre todo porque está en juego la capital del estado de Sonora, sin duda el espacio político-electoral más importante después de la gubernatura.
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